Otra vez los fanáticos religiosos sacan los pies del plato y arremeten contra las mujeres. Esta vez son los ultraortodoxos judíos. Esos señores que cuando rezan a Dios le dan gracias por no haber nacido mujer (hay que j..) y que ahora reclaman que las mujeres son sean tan "visibles". Menos mal que las féminas se han echado a la calle reclamando su derecho a vivir en paz, y lo han hecho con bastante sentido del humor, ¡bailando!¡Bien por ellas!
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